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» Este artículo corresponde a la Edición del domingo, 06/oct/2013 de La Auténtica Defensa.

Fútbol Infantil:
Nada es casual, todo tiene una causa…
Por Nestor Oscar Bueri




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Bajando por la Berutti, cerca de las barreras del Boat Club , la Escuela Nro 9 levantaba mis días de quinto grado. Mis compañeritos desde primero, llenos de tardes corriendo por el inmenso patio jugando a "la agarrada" o a "la mancha venenosa", devolvían mil sonrisas juntadas entre recreos que se esparcían por el aire, flotando en amistad y juegos por doquier.

Esa tarde de junio, formadito en primera fila, pasé su portal de salida por última vez. No hubo tiempo de despedidas, casi sin darme cuenta subí a la Fiat 1500 Familiar de mi abuelo y me depositó en mi nueva casa, un barrio de casitas todas iguales con calles aun de tierra y la escuela Nro 2 a una cuadra.

Esa mañana fría de Junio el poco desayuno animaba mariposas en la panza. Cada paso hacia la nueva escuela era una duda distinta. No recuerdo haber entrado, no se si caminé sus pasillos ni como entré al salón, la angustia de lo nuevo por llegar borró toda imagen. La vida diaria se convirtió en vida instantánea y todo se traducía en la rapidez del cambio. Ya no vería a mi maestra de primero Aurora Reyes, que siempre me despeinaba en cada caricia materna. El desarraigo de la amistad de más de cuatro años con niños jugando felices, sobornaron a mas de una lágrima amontonada en la salida. Ellos ya no estarían como ayer y pensaba si también me extrañarían.

Paradito de espadas al pizarrón verde, una maestra nueva, de hermosa sonrisa blanca, carita de niña hada, con su pelo azabache hasta los hombros prolijamente sostenido con un par de hebillas a sus costados y un flequillo suelto que apenas dejaba asomar su frente límpida, me sostenía de mis hombros y su nombre Mercedes merecía mi merecido enamoramiento a primera vista.

-El es Néstor...un compañerito nuevo…quien se quiere sentar con él?

Del otro lado, frente a mí, un pelotón de fusilamiento gritó, preparen, apunten, fuego…y después la nada, el silencio atroz, el vacio huérfano de palabra. Entre tanto silencio inmóvil, detuve mi mirada en el piso, sólo la levante para divisar a un morochito de pelo corto que había puesto su portafolio marrón sobre el banco, de a poco levantó sus ojos saltones y escondió su cara como mejor escondida. Su estrategia surgió efecto. Detrás de él un niño apenas rubio levantó la mano

-Que se siente conmigo…dijo

Hacia allá fui, camine por ese pasillo como los presos caminaron por "la milla verde". El niño morocho y de ojos saltones aun seguía detrás de su portafolio y miraba de costado como para asegurarse que la oferta del niño rubio seguía en pie. La tarde siguiente me senté en el escalón de entrada de mi nueva casita, el sol bajaba fuerte y ya había hecho los deberes. Estaba aburrido y no tenía amigos en el barrio nuevo. Desde la esquina asoma una bicicleta que baja rápido por la calle de tierra, deja los pedales en descanso y el impulso lo hace pasar frente a mí. Me saluda, lo saludo y el chico morocho, flaquito de ojos saltones dobló la esquina con su bicicleta. Así empezó la amistad.

Hoy cuando lleven a sus hijos a la escuelita de futbol, sepan que sus hijos además de patear la pelota tendrán un misión importante, la de socializar, la de hacer amigos antes de tenerlos, su hijo va a aprender a diferenciar lo bueno de lo malo, lo que se acepta del par y lo que se descarta. Va a aprender a codificar los intereses que tiene en común con otro como él para interactuar en sociedad con su futuro amigo. La amistad en la infancia sugiere reflejarse en otro con sus mismas acciones y energías. Cuando se logran amigos en la infancia a través de la socialización, la amistad es duradera debido que comienza con los juegos diarios y si la amistad es real y sincera puede durar toda la vida. Nadie se olvida de sus amigos del potrero.

El "ratón" Ituarte, escondido en su portafolio marrón para que no me siente con él, pasó con su bicicleta por mi casa para darle una oportunidad a la amistad. Nada es casual todo tiene una causa. No existe las casualidades sino las causalidades y hoy, aunque nos veamos una vez al año, la amistad sigue intacta y sincera desde aquella tarde de junio de 1970.

HASTA LA PROXIMA

NESTOR OSCAR BUERI

Coordinador de grupos Psicólogo Social Charlas y conferencias

nestorb_ps@hotmail.com


 

Fútbol Infantil:
Nada es casual, todo tiene una causa…
Por Nestor Oscar Bueri
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