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» Este artículo corresponde a la Edición del domingo, 27/dic/2015 de La Auténtica Defensa.

Una visión desde los medios:
La transformación digital de una ciudad está supeditada a la existencia de una masa crítica de ciudadanos activos




En esta tercera nota de la serie el protagonista es el "ciudadano activo", aquel cuyo compromiso con el entorno se obliga a estar informado e involucrarse con las problemáticas de la ciudad, motivado por un interés genuino en beneficiarse al residir en una ciudad que colma sus expectativas.

Recordemos que en esta serie de notas no usaremos en lo posible términos demasiado técnicos, en especial en la presente, dado que está orientada al ciudadano. Hay una frase que se atribuye a Albert Einstein, que dice: "Si no lo puedes explicar con simplicidad es que no lo entiendes bien", y así procuraré hacerlo, a riesgo inclusive de ser alcanzado por alguna crítica o prejuicio.

Podría estar cayendo en una obviedad si afirmo que la tecnología es clave para el logro de una ciudad inteligente, pero no lo sería tanto si nos remitimos a esa famosa frase de Henry Ford (1863-1947) "El verdadero progreso es el que pone la tecnología al alcance de todos". Siendo que el progreso en esta era digital pasa necesariamente por la adopción de las nuevas tecnologías, la frase nos traslada al meollo de nuestra temática, pero precisamente para agregar algunas salvedades. La palabra "todos" en este caso no remite a una cuestión de obsecuencia política, por el contrario, es de hecho una cuestión determinante si el objetivo buscado es la "transformación digital", camino hacia una ciudad inteligente.

El ciudadano activo, clave para una transformación digital

Los ciudadanos activos se nutren de información y noticias, pero no de cualquier tipo, sino de aquella que fluye en forma constante, diaria, y libre, que le permita tomar posición, mantenerse al tanto de las problemáticas a las que siente que debe involucrarse y contribuir en la medida de sus intereses.

Una ciudad inteligente no es una etiqueta, ni una declamación que realiza un ejecutivo de gobierno, o un funcionario inspirado, para lograrla se necesita la participación de todos los actores que componen el entramado de la ciudad.

Un acuerdo unilateral, elitista e ingenuo como el que hubo en nuestra ciudad en el año 2008 con una casa de altos estudios, supeditado además a un grupo de alumnos inspirados como muchos lo estamos por este sueño de la ciudad inteligente, evidentemente no es la forma de llevar adelante un proyecto de semejante importancia, teniendo en cuenta que una ciudad no es un ente maleable sino que está compuesto de personas que piensan y actúan en base a sus propios intereses.

Demás está decir que aquel proyecto, presentado en noviembre del año 2008, que consistía en convertir a Campana en "una de las primeras ciudades digitales del país" (sic), mediante un plan presentado por el Ejecutivo con el titulo de "Plan Campana Ciudad Inteligente", no logró el objetivo principal que se proponía, dado que en realidad no se entendió en aquel momento de qué va esto de "ciudad inteligente", es que precisamente uno de los ingredientes para lograrlo consiste en esta masa crítica de ciudadanos activos involucrados con sus propios asuntos pero participando de este cúmulo de información que impregna la vida de la ciudad una vez que se ha iniciado.

Llegar a la masa crítica implica seguir una serie de pasos, que prácticamente no se pueden saltear y que es probable que no sea posible alterar en su orden. Enumerados de una manera comprensible para todos, estos pasos serían los siguientes:

- Decisión política de abrir el gobierno a la transparencia, lo que incluye al final del día un estilo de gobierno horizontal.

- La generación de datos públicos debería ser constante una vez iniciada, se trata por un lado de utilizar plataformas "searchables" y de libre acceso (desde esta serie de artículos se recomienda siempre a Twitter como la primera plataforma de comunicación a utilizar dado que cumple con innumerables requisitos, además de su limpieza de datos, ductilidad, ligereza para la interacción, posibilidad de automatización de procesos, entre otras bondades que por cierto no están presentes en su totalidad en otras redes sociales), y por otro lado la liberación de datos del Estado y sus dependencias, que permanecían vedados hasta el momento.

- En base a lo anterior promover -desde todos los ámbitos de liderazgo-, el uso de esta plataforma libre como elemento crucial para que todos los ciudadanos puedan acceder a la publicación inmediata, incluso móvil y con marcas de ubicación, a realizar consultas directas entre los ciudadanos y el Gobierno, sin toparse con restricciones del tipo "aceptación de amistades" o cosa similar. Es de destacar que en Twitter ningún usuario cuyo perfil sea público exige aprobación ni autorización para hacer o recibir consultas, mismas que permanecen a la vista de todos, de modo que no existe en este sentido ningún tipo de inconveniente para cumplir objetivos de transparencia, de gobierno abierto, o del moderno concepto de gobierno horizontal.

- Alcanzados los puntos anteriores, desde toda posición de liderazgo comprometida con estos objetivos, se debería promover la participación entre todos los sectores posibles, de todos los ámbitos privados, públicos, institucionales, sociedad civil, de negocios y empresas, transformando de este modo personas comunes en ciudadanos informados y éstos a su vez en ciudadanos activos que se involucren cada uno en la causa que vaya con su propia naturaleza e intereses.

- Los medios por su parte pueden invertir en proyectos de data mining, apuntando al estudio y aprovechamiento de los datos generados por los distintos procesos de interacción, o los datos que van siendo liberados en pro de la transparencia del Gobierno -cuestión que fue mencionada en la primera nota-. El procesamiento de estos datos conlleva un trabajo de inteligencia artificial además de investigación periodística, mismo que es transformado en información y ésta a su vez en noticias, que cierra el circulo alimentando la avidez de los ´ciudadanos activos´ por la información y el conocimiento al detalle, acerca de lo que acontece en todos los ámbitos de la ciudad.

- Favorecer la proliferación de servicios, aplicaciones y startups (emprendimientos con inversión de riesgo) basados en la utilización de los mentados datos públicos de acceso libre, no solo aquellos generados por los actores ya mencionados, en interacción pública, sino también los datos liberados por el Estado e instituciones, léase estadísticas, tránsito, censos, actividad comercial, institucional, ambiental, judicial, etc.; siendo que el potencial de uso de éstos es enorme para la innovación. Favorece además la actividad privada, en especial de negocios que necesitan de información fiable en la que basar sus decisiones, y también para la creación de nuevas aplicaciones a modo de servicios que beneficien a los ciudadanos en sus actividades, cubriendo de ese modo las necesidades, hecho que contribuye a retroalimentar un ecosistema digital activo, e integrado con la vida física convencional de la ciudad.

- Paralelamente a todo el proceso anterior, el gobierno junto a las empresas que proveen servicios de conectividad, deberían procurar a través de herramientas tributarias como la exención de impuestos por el término de algunos años, una cobertura territorial completa del servicio de internet en hogares, y eventualmente conexiones inalámbricas como WiFi o de otro tipo, en especial para casos no rentables como lugares alejados que de otro modo quedarían excluidos o imposibilitados del acceso a la red.

- Corre también en todo esto una cuestión ideológico-política a tener en cuenta: el Estado, sus funcionarios y eventuales empresas contratadas del ámbito tecnológico, no deberían creer que en base a sus decisiones, producirán indefectiblemente un cambio en los individuos haciendo que éstos adopten ciertas herramientas tecnológicas en favor de sus objetivos. La tecnología no se impone por la fuerza a una mayoría, sino que ésta la adopta libremente. Cada persona -cuando finalmente lo hace- adopta la tecnología como parte de su actividad diaria, como parte de su vida privada, casi como una propiedad. En ese contexto las personas no suelen aceptar imposiciones, por el contrario, solo adoptan los dispositivos, utilidades y aplicaciones una vez que perciben la utilidad al cubrir ciertas necesidades. Es una de las razones por las que se hacía hincapié en la necesidad de la participación abierta, y pública, porque es la única forma de lograr una masa crítica, que alcance a todos los sectores.

- En definitiva no es solo la tecnología a modo de infraestructura, dispositivos, conectividad y aplicaciones lo que cuenta para crear una ciudad digital, está claro que es una parte fundamental para iniciar el proceso, pero la verdadera transformación digital, como la posibilidad de hacer una ciudad inteligente, dependerá mucho más de las personas, de su adaptación a las nuevas formas de gestión, que mucho tiene que ver con la asimilación de la cultura de la participación digital, en la que todos, desde un joven hasta un anciano puedan proponer, reclamar y discutir temas relacionados con el quehacer de la ciudad, cada uno desde su lugar de actividad, sin necesidad de ocupar su tiempo para trámites o colas de espera, llevando de este modo la participación y la tecnología realmente "al alcance de todos", porque hoy más que nunca esto puede ser posible.

- Por último, siendo el uso del tiempo un factor determinante en la era de la información y las Smart Cities, es responsabilidad de los líderes el promover estratégicamente el uso de cierto tipo de plataforma de comunicación que contribuya a lograr esa masa crítica de ciudadanos activos y conectados. Dicha plataforma además de ser completamente abierta, debería saltear y evitar pérdidas de tiempo a la hora de comunicarse entre los ciudadanos y el gobierno, para que éste pueda escuchar a la mayor cantidad posible de personas sin quedar atrapado en una maraña de comentarios elocuentes e interminables, que van quedando sepultados bajo otros más recientes, como sucede en otras redes sociales. Debería ser por lo tanto una herramienta ágil, concreta, abierta y orientada a la acción como la mencionada en puntos anteriores, porque el procurar escuchar a la mayor cantidad posible de personas es una buena forma de poner la tecnología "al alcance de todos".

Mario Trila
@MatrixWay



 
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